Vacío
Las gotas caían suave, imperceptiblemente sobre el cristal que cubría parte del techo, y resbalaban por la superficie inclinada en pequeña cascada. Unos ojos azules, acuosos y translúcidos contemplaban el mundo a través de esta atmósfera líquida. Y el agua caía, caía sin respiro , como si el cielo se deshiciera en lenta agonía; como si las nubes se derritieran como cubitos de hielo. Y fuera nada... edificios, casas, viviendas solitarias que parecían crecer regadas por la fina lluvia. Eso era todo lo que contemplaban aquellos marinos ojos: agua y gigantes de piedra, cemento y ladrillo, que se alzaban como figuras solitarias en una niebla líquida, como una Atlantis perdida en medio del mundo. Y los ojos se cansaban, los párpados se hacían plomizos y caía en un sueño profundo, hundiéndose poco a poco hacia la oscuridad y el silencio. No sabía cuánto llevaba durmiendo cuando empezó a soñar, a recordar. Su mente la devolvía a aquel día tan extraño. La adentraba por senderos que prefería no seguir, arrastrándola a aquel desconcertante momento, ahora tan lejano, tan difuso, tan irreal...

1 Comments:
Que bien, te animaste a "publicar" tu relato. Te vuelvo a decir lo que te dije: me gusta, y los cambios de persona, muy originales. Quien sabe, tal vez en un futuro acabe siendo un best-seller junto con alguna cosilla más (que si no queda muy corto :P)...
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