26 August 2005

Te confieso que no atino a encontrar la calma.

Nada ansío más y es lo que menos tengo.

Se va el alma silenciosa por la ventana

detrás de algunos ojos azul sediento.

¡Ay! del que se enamora hasta en un desierto.

Dame descanso como quien da un refresco.

(Manolo García, Como quien da un refresco)

0 Comments:

Post a Comment

<< Home