22 July 2005

Boy


Al día siguiente nos permitieron examinar el apéndice extirpado, conservado en un frasco de cristal. Era una cosa alargada y negra como un gusano, y yo dije:
- ¿También tengo yo dentro una cosa como esa?
- Todo el mundo la tiene- respondió la niñera.
-¿Y para qué sirve? - le pregunté.
- Los caminos del Señor son inescrutables- declaró ella, con la respuesta que tenía en reserva para cuando no sabía dar otra.
- ¿Qué le hace ponerse malo?- inquirí entonces.
- Las cerdas del cepillo de dientes- repuso ella, esta vez sin la menor vacilación.
- ¿Las cerdas del cepillo de dientes?- exclamé yo con asombro- ¿Y cómo pueden hacer las cerdas del cepillo de dientes que se ponga malo el apéndice?
La niñera, que a mis ojos poseía más sabiduría que Salomón, repuso:
- Cuando se suelta una cerda del cepillo y te la tragas , va y se te clava en el apéndice y te lo echa a perder. En la guerra - prosiguió- los espías alemanes introducían en nuestras tiendas cajas llenas de cepillos de dientes con las cerdas flojas, y millones de nuestros soldados tuvieron apendicitis.
(Boy, Roald Dahl)
Una vez finalizado Volando Solo tocaba Boy(aunque el orden lógico habría sido al revés), en donde hace un rato leí la explicación más curiosa de una apendicitis que he oído (en este caso leído) nunca , y me hizo mucha gracia porque no me la esperaba.
Una vez más R.D parece reunir una serie de personajes y de lugares que me encantan y que evocan en mi mente a otros personajes que, aunque no tienen nada que ver con los del libro, se relacionan con determinadas palabras o lugares. En Volando Solo, por ejemplo, un Ford Prefect me trajo a la cabeza cierto autoestopista con una toalla... y aquí, en Boy, los fiordos noruegos me hacen pensar inevitablemente en otro personaje de la Guía: Slartibarfast :). Por otra parte, la dueña de la tienda de golosinas, la sexista, inaguantable y puerca señora Pratchett, trajo a mi mente cierto escritor padre de la genial Mundodisco, que para nada tiene que ver con la susodicha excepto en el apellido, pero cuya imagen apareció de golpe en mi cabeza al leer "Pratchett".
Estoy asombrada con la cantidad de cosas que vivió R.D. Si ya quedé impresionada con V.S, este otro libro me está cautivando igualmente. Hacía muchos años que no leía nada de R.D. (Lo último probablemente fueron "las Brujas",hace quizá unos 8 años) y ahora me pregunto por qué habré estado tanto tiempo sin leer nada de este autor...

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